sábado, abril 15, 2006

Pena de Muerte


Todo está en tinieblas. Sobre mi cabeza coronada se lee mi causa. Mis brazos están extendidos y abajo están mi Madre y mi amado amigo entre otras personas. Se estremecen por mi cuerpo malherido y agonizante. Me miran con caras desencajadas de dolor y surcadas por lágrimas. Se que pronto comprenderán. También están los que ejecutan mi condena regocijándose, aunque no muero por la condena que me profesan. Muero por ellos. Siento un profundo dolor espiritual... ¡La carga es tan grande!. Ya todo está cumplido, pero Padre ¿por qué me has abandonado? En tus manos encomiendo mi espíritu.