¿Dulces Sueños?
Tal vez usted sea de aquellos que gustan de lo tradicional y por esto le cuenta los más clásicos cuentos a sus hijos... Porque ¿qué es la infancia sin Caperucita Roja, Cenicienta, y todos aquellos famosos personajes? ¿no? Sin embargo, si nos detenemos a escuchar atentamente dichos relatos, descubriremos que no son tan dulces e inocentes como pensábamos, y que están teñidos de muerte, de escenas desagradables y de violencia.
Seguramente, cuando termina de contarle a su hijo el cuento de Caperucita Roja, jamás olvida aclararle al niño que lo que nos enseña esta historia es que no hay que hablar con extraños. Pero seguramente no recuerda decirle que el extraño (el lobo del cuento) es un caníbal, muy poderoso y que si por una travesura el niño habla con él, éste se lo devorará. Igualmente no hay nada de que preocuparse ya que seguramente quedará vivo adentro del estómago del extraño caníbal. Además esto, según el cuento, no parece ser muy desagradable; no parece haber jugos gástricos ni otras sustancias que puedan molestar dentro del cuerpo del caníbal... De todas formas, después de un rato algún héroe que intuirá que algo está pasando (aunque no sepa exactamente qué), le abrirá la panza de lado a lado al caníbal y sacará al niño (que como ya dijimos, estará vivo)... entonces todos serán felices y comerán perdices... ¡Ay! No, no, ¡todavía falta la venganza! El héroe le va llenar la panza de piedras al extraño y se la suturará. En el cuento el lobo se cae y se ahoga en un pozo de agua cuando se acerca a beber; en la realidad el extraño tal vez se ahogue en los Lagos de Palermo, o en su bañadera; no sé. Qué más da, como dice el cuentito, por suerte todo fue nada más que un susto.
También me imagino que usted les cuenta a sus hijos, sobre todo a las niñas, el maravilloso cuento de amor de Blancanieves... Después de las atrocidades que la maldita reina le hizo a la joven y bella Blancanieves, un príncipe montado en un brioso corcel blanco pasó por el bosque donde vivían los enanos y la vio muerta en una caja de cristal (por suerte el cadáver no se estaba descomponiendo). Quedó prendado de su belleza, entonces le dio un beso y rompió el hechizo. Menos mal que Blancanieves era linda porque si la niña hubiera sido medio feúcha, el príncipe (que obviamente también era lindo) ni loco le hubiera dado un beso y la pobre habría quedado ahí medio muerta, vaya a saber uno hasta cuando... Si alguna de su hijitas tiene dudas sobre si es linda o fea, es decir sobre si será salvada o no, dígale que le pregunte al espejo porque usted ya sabe (por lo que dice el cuento) que el espejo te bate la precisa, sin vueltas...
Hoy a la noche ¿qué cuentito le toca leerle a sus hijos para que duerman tranquilos y sueñen con los angelitos?

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