Igual pero diferente
Recuerdo que cuando yo era chica, jugábamos también a juegos que implicaban estrategia, eliminación o complicación del enemigo, cumplir objetivos en grupo; la Emboscada por ejemplo. Y utilizé la palabra "también" porque hoy, estos clásicos juegos han sido sustituídos, tal vez no totalmente pero si en gran medida, por juegos virtuales. Si cuando yo era chica jugaba a la Emboscada, a la Escondida, o al IndioVa, en parques, plazas o montes en el campo, hoy los escenarios de juego se recrean virtualmente en la pantalla de la computadora. Y asi los enconté por primera vez a Tomás y a Julián, cada uno frente a una pantalla, cada uno sumergido en la realidad que había elegido, eliminando al enemigo no ya con un simple contacto de su mano sino con un martillo o con un revolver(claro, virtuales). Yo hice contacto con ellos a traves del MSN, pero no los conocía personalmente. Amigos de un amigo de un amigo. Literalmente hablando. Habíamos quedado en encontrarnos en un cyber en Riobamba entre Santa Fe y Arenales, y cunado yo llegué, a eso de las 19 hs, no fui yo quien los reconoció a ellos sino ellos a mi. Me miraron cuando entré, vi que sus caras me desconocían, e hicieron un comentario entre ellos. Me habían identificado, pensé yo, como una extraña al lugar, y supieron que yo venia a buscarlos a ellos. Me acerqué y timidamente empezamos a conversar.
Caín y Abel en el ciberespacio
Los juegos virtuales, en red y on-line, no son novedad. Hace ya varios años que están instituidos como parte de las actividades sobre todo de adolescentes y jóvenes. Tomás y Julián, de 19 años cada uno, ya no recuerdan hace cuanto que juegan estos juegos , pero calculan que ya hace mas de dos años. Me contaron que van al “cyber” (un local de internet) con amigos y que además ya han conocido gente allí: “vas al cyber y hay por lo menos diez pibes jugando a eso. Y vas al otro día y están los mismos diez tipos, y al otro día igual... ¡como para no hacerte amigos!”. Julián me explica con soltura.
Contrariamente a lo que se cree, no encontré en estos chicos las típicas características que solemos darles quienes no estamos tan involucrados en el ámbito de los juegos virtuales. No me parecieron violentos, no fueron para nada introvertidos. De hecho Julián y Tomás se conocieron enfrentándose, persiguiéndose, matándose. Y ahi estaban, intímos amigos; como Caín y Abel pero al revés: primero se mataron y despues fueron hermanos. Y entonces pensé, no son tan distintos a lo que eramos nosotros, mis amigos y yo nos perseguíamos, nos eliminábamos o nos secuestrábamos unos a otros, y después seguíamos siendo amigos.
Sociabilización
Los juegos on-line como el Lineage, al que juega Julián, le permiten al usuario o jugador estar en contacto o compartir el juego con otras personas de diferentes partes del mundo. Muchas veces los jugadores cooperan entre si y el juego se transforma en ese momento en un elemento, lugar, de sociabilización, y nuevamente fue Julián quien aclaró las cosas: “eso es lo que tiene de bueno el Lineage; es un juego amplio. Vos podés ir con otro y salir a matar bichitos juntos o podes ir solo. O podés encontrarte con alguien, así de casualidad, y si no lo conoces, hacerte amigo en el juego”. Entonces Tomás se entusiasmó y agregó “en una parte hay un dragón que es como el bicho mas poderoso, y creo que está en el nivel cien”, mientras Julián asentía con la cabeza, Tomás prosiguió con la anécdota, “el otro día me dijeron que se juntaron como 100 pibes para ir a matar al dragón, se llaman por teléfono o se mandan mails...”. A propósito de esto, cabe mencionar una investigación realizada en la Universidad Nacional de Rosario en la cual se destacó que “los jóvenes han logrado convertir este espacio en un lugar de encuentro, socialización y subjetivación, dejando la máquina en segundo plano. Nuestra tesis es que allí donde el poder propuso individualidad y pura competencia, aquí apareció comunidad y solidaridad, cyberación: mezcla de alienación y liberación”. También Sherry Turkle hace referencia este fenómeno en una entrevista realizada por el MIT Alumni Association: "Internet se ha convertido en un espacio para nuevas formas de auto-exploración y de encuentro social" ("The Internet has become a space for new forms of self-exploration and social encounter").Y entonces otra vez pienso en la Emboscada. Los juegos de mi infancia se jugaban entre los amigos (que habiamos recolectado en otros ámbitos de socialización), el juego en sí no representaba un lugar en el que hacíamos mas lazos sociales, de hecho muchas veces los grupos cruelmente dejaban a fuera del juego a quien no era "amigo". Julián y Tomás se conocieron en el cyber, jugando al Counter Strike, juego que para ellos "ya fue". Los juegos les abrieron mas posibilidades de conocer gente y de estrechar lazos con quienes ya conocían.
Érase una vez... otro tiempo y otro espacio
El Lineage es un jueg en el que las acciones que uno va desarrollando se dan en un tiempo determinado, están determinadas por un tiempo y un espacio virtuales. Allí, como en la vida real, un reloj marca el inexorable paso del tiempo y, en palabras de Julián, “a una hora oscurece, a otra amanece”, siempre con un ritmo determinado. Hay juegos que son en tiempo real, como explica de nuevo Julián “vos querés atacar un lugar y tardas tres horas para llegar hasta ahí. Atacás y esperás, con el reloj que va pasando, viste, y siempre querés ver que va a pasar”.
Julián y Tomás reconocen que ellos mismos a veces se sienten envueltos en una situación casi adictiva “como ayer, que nos enganchamos con el Age of Empires (otro juego, éste es en red) y nos quedamos hasta las seis de la mañana, desde la una más o menos” dijo Tomás, y su amigo, hablando de nuevo del Lineage contó que “es el boom de ahora, es mas adictivo y te come tiempo como loco, porque es un mapa enorme, es en primera persona y tardas en moverte. Es como que te creas un personaje y jugás siempre con ese. Yo por ejemplo me cree un enano que es bueno pegando con el martillo pero es lento para subir de nivel, ¿ves?" me hablaba mientras me mostraba en la pantalla el enano guerrero, él con cara de orgullo y yo de sorpresa, entonces siguió "Cada personaje tiene suscualidades, tenés que ganar oro, comprar, vender, matar bichitos, para ir subiendo de nivel. ”
Tiempo real
Ante la pregunta sobre cuántas horas diarias le dedicaban a los juegos, Julián, el más descontracturado de los dos chicos, miró a su amigo, se sonrió y dijo, como haciendo memoria: “cuatro, cinco... Cinco, seis, siete.. depende el sueño y los parciales... yo me termino yendo a dormir porque veo que el sol me está pegando en la cara y no puedo ser tan larva”. Y claro, es que hoy en día, los juegos virtuales, en red o on-line, son actividades lúdicas que reemplazan antiguas formas de entretenimiento: “en verano, cuando no había nada que hacer, nos juntábamos, así a la noche y nos íbamos al cyber”, recordaba Tomás como si rememorara una costumbre añeja.
Pero estos nuevos juegos también le van quitando tiempo a otras actividades; generando, casi como una situación de dependencia, “te pasa que te saca tiempo y dejás de hacer muchas cosas: estudiar, comer, hay veces que te llaman a comer y te quedás jugando; dormir, porque si te quedás hasta las seis de la mattina, no dormís bien, ¿viste?” me explicaba Julián, estudiante de diseño web. Y Tomás que estudia Ingeniería química agregó: “aparte hay pibes que se reunen en cafés, o bares para seguir hablando sobre el juego, se ven cara a cara, forman comunidades, clanes o alianzas. Unos amigos de Dolores (se refiere a la ciudad de la prov. de Bs. As.) hace poco se juntaron en Mar del Plata con otros pibes que juegan al Lineage, habia hasta chicos de Córdoba...Yo no voy a esas reuniones, ni loco... a veces chateo con los chicos de la alianza” y él mismo dijo claramente “ si, es como que te abstraés de la realidad, te atrapa”. Y mientras yo, vuelvo a descreer del saber común. Yo, como muchas personas mas, pensaba que los juegos afectaban inconscientemente a los jugadores, que los atrapaban y que ellos no se daban cuenta de su situación. Después del encuentro con Julián y Tomás me di cuenta de que los chicos son conscientes de su actitud con los juegos, del tiempo que le dedican, de las actividades que resignan y de los bienes que les proveen los juegos. Me fui del cyber con una actitud renovada hacia los juegos y hacia los jugadores; con una opinión diferente, mucho menos apocalíptica.